«He navegado en cien mares, y atracado en cien riberas.

Y en todas partes he visto

gentes que danzan o juegan,

… Son buenas gentes que viven,

laboran, pasan y sueñan.»

-Antonio Machado

  Desde Qatar pienso en Don Antonio, y en su largo recorrido por tantos paisajes diversos, y en el camino que hizo, y en toda su gente. Gentes buenas con las que se cruzó, con las que habló o no habló, pero a los que siempre saludó. Don Antonio era un hombre de bien, un hombre afable. Saludaba, de eso estoy seguro. Vamos haciendo camino y encontramos gente. Gentes como nosotros. Gentes con corazón todas ellas. Gentes a las que llegamos a amar; y amar mucho. No importa lo lejos que viajemos, cuanto planifiquemos nuestras vidas, cuán largo o corto queramos hacer el camino o nuestro tiempo en esta tierra; sólo se hace camino al andar. Paso a paso, latido a latido, saludo a saludo. Pasos, latidos y saludos con los que caminamos; con los que encontramos al hermano o la amada allí donde esté, en ese preciso momento de su vida, y también de nuestras vidas. Pasos, latidos y saludos que construyen el camino por si mismos, que generan amor entre nosotros, con sus matices y colores cada uno. Pasos, latidos y saludos que crean una vida coherente si nos damos permiso para ello; si el silencio y la distancia nos permiten meditar. Pasos, latidos y saludos que también me hacen volver atrás, a mis gentes, a muchas paradas en ese camino, a tantas personas que amé y me amaron, y que inevitablemente aún amo. Echo de menos mi pueblo y a mis gentes, sí, pero me hace feliz caminar. En el camino he aprendido mucho, y he descubierto tanta buena gente, tantos corazones hermosos, que cuando echo de menos mi pueblo, los recuerdos del camino me llenan de entusiasmo para seguir andando. He pasado ya mucho tiempo lejos de mi pueblo. He vivido en Nueva York, Londres, México DF, Doha y … hasta en Madrid… pero sigo siendo fundamentalmente de pueblo, de provincias. Me gusta saludar.  

Me encanta que me saluden y saludar yo a los desconocidos,

y me sorprendo e ilusiono fácilmente con todo lo nuevo.

Por eso, quizás, sólo me hace falta una sonrisa

o un pequeño saludo para sentirme en casa.

  Recuerdo una estancia en Milwaukee con mi Maestra de filosofía en la primavera de 1992. Habíamos viajado desde Nueva York y con gran sorpresa observábamos, paseando por el lago, que la gente nos saludaba con un afectuoso Good Morning, aún sin conocernos. Tanto para ella en India como para mi en Andalucía el saludo era la norma, pero parecía que en las capitales ya se había olvidado. De hecho su filosofía se basaba en una frase de los antiguos Vedas que se puede traducir como Mira siempre a todas las personas que llegan a tu vida siendo consciente de su divinidad interior. Reflexionando sobre aquellos días con mi Maestra vuelvo a darme cuenta de la importancia del saludo, y el amor, y la gente. Ciertamente el saludo nutre y nos hace humanos y nos conecta con lo divino. Nos hace más humanos cuando consideramos a todas las personas con las que nos encontramos como una manifestación divina. No hay que creer en Dios para ello. Hoy pensaba en todo esto, pero sobre todo en el saludo, y la sonrisa del hermano, de la amada, que tanta vida me da. Pienso en mi gente que aunque a miles de Kilometros, siempre manda saludos por la mañana y me hacen sonreir. Pienso también en ese puñadito de compañer@s twitteros que curiosamente con 140c y mucho silencio acompañan mucho. En la tradición Árabe siempre nos saludamos con Assalamu ‘Alaykum que significa La Paz esté contigo. No hay mención alguna a Dios en este saludo, a pesar de lo que mucha gente cree. Se trata de experimentar Paz en el interior y entregársela a aquellos con quien nos cruzamos. Es costumbre pues en estas tierras siempre dar la Paz a todos en todo momento, conocidos o no.Y se recomienda hacerlo de corazón. Es decir, sintiendo la Paz en tu corazón al saludar y transmitir esa Paz al otro, de corazón a corazón. En muchos pueblos de Andalucía aún se saluda con la Paz, al igual que en la liturgia Católica, Judía y Musulmana.  

Saludo a saludo, latido a latido, paso a paso

de corazón a corazón, sonrisa a sonrisa.

Así se tejen los minutos de nuestros días.

Una vida en Paz se hace de días y minutos en y con Paz.

3:30 am El primer saludo que me despierta en Doha, Qatar, es el sonido del Adhan, la llamada para la oración de antes del amanecer. Y al abrir los ojos agradezco tener otro día por delante. Me despierto bien y saludo al Uno invisible, la fuente de Paz interior que hace que los días se llenen de sentido. 7:00 am: Salgo para el trabajo y el guardia de seguridad de Kenia me Saluda con un energético Jambo, Jambo. A la alegría respondo con sonrisa 7:30 am: Llego a mi trabajo y el guardia de seguridad de Pakistán me dice Assalamu’Alaykum. Respondo Wa’Alaykum Salam. En este intercambio nos deseamos la Paz sinceramente. 7:35 am: Mi secretaria, que es de Filipinas me Saluda con un good morning. Respondo Good morning 7:45 am: Namaste, saludo Indio, aunque quien me traen el Karak o te con leche y cardamomo es el camarero Nepalí, con la alegría que caracteriza a Oriente, y de nuevo mi corazón se llena del calor de su presencia y la dulzura del te. 9:00 am: Llamo a mis hijos en España y un Buenos Días con sonrisa y mucho cariño….. 8:00 am en España, una hora menos que en Qatar y una más que en Canarias, empiezan los twitteros Españoles, con sus buenos días, cafes, sonrisas y simpáticos saludos. En silencio me alegro de ver que están despiertos y alegres. Y así transcurre la mañana entre buena gente que vive labora, pasa y sueña. Ahora tomándome un café a las salud de todos los que empezais la semana en Lunes veo gente de tantas nacionalidades a mi alrededor y pienso en ti.  

Assalam’ Alaykum a ti que me lees y también a todos los demás.

¡Que la Paz esté con vosotros hoy y siempre, de verdad!

Leon F. Del Canto

León Fernando del Canto (Zamora, 1967) es un pensador internacionalista que ejerce como barrister (abogado) en Londres.