– Photo courtesy Fairfax (Simon Letch)

«Lo que debería ser obligatorio es la educación en igualdad y la educación emocional.  Hay un problema entre los chicos jóvenes, no saben gestionar los sentimientos. Hay una nula tolerancia a la frustración. Parece que nos estamos acostumbrando a la violencia machista y es un peligro.» Diana Lopez Varela, autora de No es Pais para coños de Ediciones Peninsula (Planeta)
Me impactó la entrevista a esta joven autora en La Voz de Galicia y pensé inmediatamente

¡Espera! La nula tolerancia a la frustración nos toca a todos, no sólo a los chicos jóvenes. 

La única diferencia podría ser que algunas generaciones hicieron del aguante una virtud – igual que de su capa un sayo. 

Del aguante, quiero decir, que no de la tolerancia, porque lo que se dice tolerar, toleraban muy poco.

Y es que tolerar la frustración no es aguantar. Aguantar genera mas frustración, que se acumula, y suprimida, tarde o temprano acaba explotando.

Tolerar la frustración es aprender a convivir con ella, ser consciente de que existe y saber que igual que viene se va. 

Es reconocerla, nombrarla como una experiencia real. Entender que la frustración es una reacción natural. Una emoción que nos asalta con mayor o menor virulencia a todos y a todas por el simple hecho de no poder conseguir aquello que deseamos -al no satisfacer nuestras expectativas.

Pero tolerar la frustración no justifica la violencia. De hecho, nada justifica la violencia. Para convivir las unas con los otros, los unos con los unos y las otras con las unas, tenemos que aprender a manejarla. 

Es conveniente adoptar un método para entender la mecánica de la frustración y sobre todo, utilizar en la práctica algún tipo de herramienta para lidiar con ella. No tolerar la frustración engendra violencia y no saber manejar la violencia, genera más violencia. 

Tenemos que educarnos un poco. Como dice Diana Lopez Varela 

«Lo que debería ser obligatorio es la educación en igualdad y la educación emocional»

En la abogacía sabemos que la frustración origina todas las demandas y reclamaciones, ya sean Penales, Civiles o Mercantiles. Créanme cuando les digo que muy poca gente viene a nuestro despachos a pedir equidad o paz. 

La gran mayoría de nosotros, y utilizo el masculino conscientemente, actuamos violenta o judicialmente, que no es lo mismo pero es igual, al no reconocer cuatro problemas fundamentales:

1.-  Que nuestra incapacidad emocional para tolerar la frustración es la causa principal del comportamiento violento.

2.- Si realmente estudiamos y asimilamos el Principio de Igualdad sabremos ponernos con mas facilidad en los zapatos de la otra, y aquí uso el femenino conscientemente.

3.- Que nuestros problemas no se solucionan machacando a la otra. 

A) La mitad de los problemas se solucionarían entendiendo la importancia del dinero en nuestras relaciones. La importancia de una habitación propia que diría mi admirada Virginia Woolf

B) La otra mitad si reflexionasemos y dialogásemos de una forma realista sobre las expectativas que tenemos en nuestras relaciónes afectivas y/o sexuales, o la falta de las mismas.

4.- Que hay muchas herramientas y sólo se trata de adoptar un metodo y seguirlo. Desde la psicoterapia a la meditación pasando por tomarnos más en serio la cultura, el arte o la filosofía. 

Con ganas de aprender, constancia  y buena disposición se puede aprender a tolerar la frustración.

…. una última cosa, y lo siento mucho Dr Sigmund Freud, pero 24 siglos antes que usted, la Bhagavad Guita ya proponía una teoría coherente sobre la frustracion y herramientas para manejarla, aunque fuese en sanscrito:

«Al fantasear sobre sus expectativas de placer, el hombre desarrolla un atracción irremediable hacía lo que considera el objeto de sus sentidos. 

De esa atracción irremediable surge el deseo por poseerlos a toda costa (kama).

De la insatisfacción de ese deseo surge la frustración y la violencia (krodh). 

La violencia genera una gran confusión y desconcierto y el recuerdo de lo hermoso, lo noble y lo que es bueno se olvida completamente. 

Sin el recuerdo de aquello que mantiene nuestra sensatez no es posible razonar con inteligencia.

Sin la razón la convivencia se hace insostenible y la humanidad acaba pereciendo «

-Bhagavad Guita, Capitulo II 62-63 (interpretación personal)

Leon F. Del Canto

León Fernando del Canto (Zamora, 1967) es un pensador internacionalista que ejerce como barrister (abogado) en Londres.