Vivo en un País libre

Cual solamente puede ser libre

En esta tierra, en este instante

Yo soy feliz porque soy gigante

Soy feliz

Soy un hombre feliz

Y quiero que me perdonen

Por este día

Los muertos de mi felicidad

-Pequeña Serenata Diurna, Silvio Rodriguez.

 

Fiorella Mannoia – Piccola serenata diurna

Hoy Pienso en Carmen y Carlos en Granada. Los muertos de mi libertad. Si conoces su historia, entenderás porque lo digo. Hoy me siento libre, pero soy libre porque como Carmen y Carlos, muchos otros lucharon por mis derechos, por mi libertad, y fueron víctimas de ello.

Si aún no la conoces, por favor lee este artículo sobre la historia de Carmen y Carlos. 

Hoy es muy importante que reflexionemos y nos manifestemos por la Libertad, con mayúsculas. Hagámoslo sobre todo por el mantenimiento de nuestra cordura democrática.

Y con libertad hablo de Libertad de Expresión. Esa libertad que exhibieron Carmen y Carlos y por la que hoy están siendo juzgados. Un retroceso importante en nuestro sistema de libertades, denunciado por Amnistía Internacional en los últimos meses

Pero hay una libertad más importante y básica. Se trata de la libertad de movimiento. Esa libertad que de un plumazo un tribunal ha arrebatado a Carmen y Carlos,  amparado por un sistema legal y penitenciario que hace aguas.

Con Carmen y Carlos en mis pesadillas recuerdo un fatídico Sábado por la noche en la Audiencia Nacional hace diez años. Una Jueza, de cuyo nombre prefiero no acordarme, de forma injusta, arrogante y sin legítima defensa posible encerraba a mi cliente seis largos meses. Seis meses de prisión y un sufrimiento mental que acabó con su cordura. De nada sirvió que un Tribunal Europeo varios años más tarde declarase su inocencia. El ya estaba roto.

Hoy no puedo aceptar que más gente siga siendo condenada por la torpeza de algunos jueces y sobre todo por un sistema que ampara y legitima dichas torpezas. La sentencia contra Carmen y Carlos puede que sea una obra de ingeniería jurídica en su forma, y quizá incluso ajustada a Derecho. No lo sé y no lo dudo pero puedo decir que es contraria a la equidad, a la justicia y a la expresión de nuestras libertades básicas.

Hablo porque soy parte de un «Pueblo» que nuestra Constitución declara soberano. Un Pueblo que conoce el caso y la realidad de Carmen y Carlos, y está pidiendo su absolución. Eso debería importar y mucho. No deberíamos esperar a la resolución de un Tribunal Europeo, ni cuatro años a las siguientes elecciones para que un pueblo exprese su opinión. Ni siquiera a que Change.org a traves de su sistema digital nos lo diga con varios cientos de miles de firmas. Por cierto, si no has firmado, por favor hazlo aquí. 

No deberíamos esperar mas. El pueblo, tu y yo incluidos, así lo pide en las calles.

Pero soy jurista también, y me preocupa la justicia y los Derechos Fundamentales que nuestra Constitución ampara. Y como jurista llamo torpe al tribunal que ha dictado esta sentencia. Torpe porque tarda en comprender el clamor de su soberano, a quien se debe constitucionalmente, su Pueblo.

Torpe: 3. adj. Rudo, tardo en comprender.

Es una sentencia torpe, ruda. Y digo ruda también, porque la aplicación del Derecho debería ajustarse a las reglas del arte, y tener sensibilidad estética también con su soberano, con el Pueblo, ese de la Constitución Española de 1978. Ruda es la sentencia, como la RAE manda.

 

Rudo-a: 2. adj. Que no se ajusta a las reglas del arte.

Carmen y Carlos simplemente se manifestaron, y por ello han sido condenados. Lo volverían a hacer, declaran, y por eso yo les pido perdón.

 

Soy Libre, soy un hombre libre

y  pido perdón a Carmen y Carlos

porque soy libre,

y ellos son los muertos de mi libertad

 

 

Leon F. Del Canto

León Fernando del Canto (Zamora, 1967) es un pensador internacionalista que ejerce como barrister (abogado) en Londres.