Un día de Primavera que viví en Estambul y Doha y deseé como nunca el hogar. Porque cada ciudad puede ser otra

— A Zahrah

Los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Jaime Sabines

Cada ciudad puede ser otra

cuando el amor la transfigura

cada ciudad puede ser tantas

como amorosos la recorren

 

el amor pasa por los parques

casi sin verlos pero amándolos

entre la fiesta de los pájaros

y la homilía de los pinos

 

cada ciudad puede ser otra

cuando el amor pinta los muros

y de los rostros que atardecen

uno es el rostro del amor


el amor viene y va y regresa

y la ciudad es el testigo

de sus abrazos y crepúsculos

de sus bonanzas y aguaceros

 

y si el amor se va y no vuelve

la ciudad carga con su otoño

ya que le quedan sólo el duelo

y las estatuas del amor.

 

Algún día como Borges, volveré a Estambul y a Doha. Con Zahrah

«Atlas» (1986) – Jorge Luís Borges

Cartago es el ejemplo más evidente de una cultura calumniada, nada podemos saber de ella, nada pudo saber Flaubert, sino lo que refieren sus enemigos, que fueron implacables. No es imposible que algo parecido ocurra con Turquía. Pensamos en un país de crueldad; esa noción data de las Cruzadas, que fueron la empresa más cruel que registra la historia y la menos denunciada de todas. Pensamos en el odio cristiano acaso no inferior al odio, igualmente fanático, del Islam. En el Occidente le ha faltado un gran nombre turco a los otomanos. El único que nos ha llegado es el de Suleimán el Magnífico (e solo in parte vide il Saladino).

¿Qué puedo yo saber de Turquía al cabo de tres días? He visto una ciudad espléndida, el Bósforo, el Cuerno de Oro y la entrada al Mar Negro, en cuyas márgenes se descubrieron piedras rúnicas. He oído un idioma agradable, que me suena a un alemán más suave. Por aquí andarán los fantasmas de muchas y diversas naciones; prefiero pensar que los escandinavos formaban la guardia del emperador de Bizancio, a los que se unieron los sajones que huyeron de Inglaterra después de la jornada de Hastings. Es indudable que debemos volver a Turquía para empezar a descubrirla.

 

Leon F. Del Canto

León Fernando del Canto (Zamora, 1967) es un pensador internacionalista que ejerce como barrister (abogado) en Londres.